
Duración de la Operación
1-2 Horas

Tiempo Hospitalización
24 Horas

Tiempo Recuperación
6 Meses

Rinoplastia
Con cualquiera de las variantes antes descritas, es una cirugía poco dolorosa y de rápida recuperación. En la mayor parte de los casos se requiere mantener un yeso sobre la nariz por una semana aproximadamente, lo que coincide con el tiempo que dura la mayor parte de la hinchazón alrededor de la nariz, principalmente los párpados, ya que es normal tener algún morado e hinchazón en esta zona entre 7-10 días aproximadamente. Se puede colocar tapones intranasales para controlar el sangrado nasal por un o dos días a lo sumo.
En el control de una semana se retiran los puntos, en caso de una rinoplastia abierta o de cortes adicionales para disminuir el ancho de las narinas. Por último se retira el yeso en esta misma cita.
A partir de entonces la incorporación a la vida normal es rápida aunque controlada, debiendo realizarse reposo relativo por un par de semanas mas, evitando ejercicios físicos excesivos. Se debe evitar actividades físicas con potenciales traumatismos en la nariz por un par de meses.
Los cambios logrados por la cirugía se aprecian una vez retirado el yeso, observándose desde este momento el nuevo perfil y el afinamiento de la nariz obtenido casi en su totalidad, ya que un poco de hinchazón persiste por 4 a 5 semanas, opacando un poco la finura de la nariz por ese tiempo.
El alta definitiva se da entre los 6 a 12 meses según el caso, por precaución, recomendando controles rutinarios en ese período.
El objetivo de esta cirugía es el remodelamiento del marco óseo-cartilaginoso de la nariz y la adaptación de los tejidos blandos a esta nueva estructura, proporcionándole belleza y naturalidad permanente a la nariz.
Son muchos los aspectos que deben ser analizados y solucionados en una buena cirugía de nariz. A fin de tener un lenguaje común con el paciente, se divide a la nariz en dos mitades: la superior donde se ubica la jiba o mal llamado tabique (fundamentalmente son los huesos nasales y los cartílagos triangulares); y la inferior que corresponde a la punta y los orificios nasales.
En muchos casos los pacientes refieren exactamente los problemas o partes de la nariz que quieren que sean tratados, sin embargo, es bueno hacer un análisis metódico de toda la nariz, desglosando todas las áreas que se consideran mejorables. En todo caso los problemas más comunes en una nariz son:
- En la parte superior son un dorso saliente o jiba prominente (que perjudica al perfil), desviaciones laterales de la nariz, también es común consultar por irregularidades producto de traumas previos.
- En la parte inferior se refieren inconformidades tales como una punta ancha, y/o caída, punta aplastada o desviada entre los más comunes. Adicionalmente se puede expresar disconformidad con la forma y tamaño de los orificios nasales.
Se debe examinar la calidad respiratoria del paciente y si se requiere alguna maniobra para mejorarla.
El tratamiento quirúrgico debe ser planificado y ejecutado individualmente y no siguiendo una especie de “molde”, ya que mientras mas cirugías de nariz se opera, uno se da cuenta que cada nariz es diferente.
Para alcanzar la belleza estética se requiere mediante una ejecución personalizada en el quirófano, ya que habrán estructuras que se requieren ser aumentadas, disminuidas, rectificadas o elevadas. Todo esto según la necesidad individual apreciable únicamente dentro del acto quirúrgico. La nariz obtenida debe ser siempre pensada en relación con el resto del rostro.
En grandes rasgos en la actualidad se describen dos grandes técnicas nasales: la abierta y la cerrada. En realidad su diferencia principal consiste en los cortes utilizados para el abordaje de los tejidos internos de la nariz. Su elección determina la visualización alcanzada y por ende la facilidad de corregir los problemas de una nariz, especialmente los de la mitad inferior (básicamente la punta nasal).
- Rinoplastia Cerrada: Historicamente la primera de las técnicas de abordaje utilizada. Todas las incisiones se ubican en el interior de la nariz. Si bien en la actualidad se puede realizar con soporte de visión endoscópica, sigue presentando problemas para observar y tratar correctamente todas las estructuras nasales. Es indicada en pacientes con narices menos complicadas (generalmente que requieren únicamente la corrección de la parte superior o jiba) o para solucionar problemas muy puntuales en la porción inferior.
- Rinoplastia Abierta: Los cortes internos se complementan con una pequeña incisión en una parte no visible de la columela (porción central de la nariz), tras lo cual se levanta toda la piel de la nariz, exponiéndola completamente. Esta maniobra es delicada y debe ser realizada por un cirujano con amplia experiencia, por lo que suele ser evitada por muchos especialistas. Permite una resolución más amplia y efectiva de todos los problemas nasales, debido a la visualización directa de las estructuras incluido el tabique. En la actualidad es el estándar de calidad a nivel internacional, aunque no tan ampliamente utilizada en nuestro medio por el conocimiento adicional requerido para su correcta ejecución.
Posterior a cualquiera de los dos abordajes descritos se procede a modificar las estructuras internas: cartílagos alares, triangulares y huesos. Es conveniente explicar que en caso de los hueso se retira el excedente que enfese el perfil (jiba), quedando un espacio sin sostén estructural donde al pasar del tiempo se va deformando la piel de la nariz. La fractura de los huesos suele ser necesaria para acomodarlos de manera adecuada, contribuyendo a disminuir el ancho de la nariz, rectificar la nariz y sobre todo cerrar apropiadamente la brecha que se produce después de resecar la jiba ósea.
En la actualidad las fracturas se pueden realizar con un Bisturí ultrasónico, lo que minimiza considerablemente la hinchazón y morados post operatorios.
En la mitad inferior, es decir, la punta se debe igualmente corregir el ancho de la misma, su posición en el plano vertical (normalmente levantarla), en el plano horizontal (aumentar o disminuir la proyección), disminuir su grosor o falta de definición. También se determina la posición y tamaño de los orificios nasales y si requieren modificaciones, realizándose a través de pequeños cortes en la parte inferior de la nariz.
La Rinoplastia o Cirugía de la nariz es uno de los procedimientos más antiguos y difundidos a nivel mundial. Su frecuencia tiene que ver con la preponderancia o centralidad que ocupa la nariz en la cara de una persona, por lo que alcanzar su belleza y naturalidad se convierte en uno de los mayores retos en Cirugía Plástica. Si es correctamente efectuada puede tener efectos sorprendentes en la apariencia facial y por ende en la autoestima del paciente. Sin embargo si se efectúa de manera inadecuada puede producir el efecto contrario, causando deformidades físicas y complejos.
Pese a su difusión y la publicidad engañosa que se utiliza en la actualidad, la Rinoplastia sigue siendo una de las intervenciones más complejas, requiriendo habilidades especiales y experiencia por parte del cirujano. No debe ser tomada a la ligera, ni minimizar los cuidados y la delicadeza del procedimiento. Se aconseja una amplia consulta pre-quirúrgica para escuchar las expectativas del paciente, contestar dudas y asegurar un plan operatorio adecuado. El ambiente quirúrgico en que se realiza la intervención debe contar con todas las condiciones y recursos médicos necesarios para garantizar la salud, bienestar y confort del paciente.

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